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lunes, 2 de julio de 2018

BARBADOS.



Barbados es la isla mas oriental de todas las Antillas, y Colón llego a ella en su primer viaje en 1492. 
Hasta entonces, diferentes etnias indígenas la habían habitado, como fueron los Taínos, Arahucos y Caribes, cada una de las cuales desplazó a las otras poblaciones aborígenes a quitar la isla. La llegada de españoles, portugueses y finalmente ingleses marcaría la historia mas reciente de esta isla, independiente desde 1966.
Barbados fue un soplo de aire fresco en la travesía desde Martinica. Anclar nuestro velero en las aguas transparentes de "Carlisle Bay" durante cuatro días, nos otorgó la oportunidad de descubrir un poco esta isla y perdernos entre sus playas y las profundidades de sus aguas.
Si bien disfrutamos de la capital Bridgetown y de la vida nocturna en Saint Lawrence Gap, fueron sin duda la claridad de sus aguas, el color turquesa de las olas, y el blanco y rosado explosivo de la arena lo que mas pudo impactarnos.
Disfrutamos de las profundidades de la costa haciendo esnórquel/snorkel sobre varios pecios que nos otorgaron horas de disfrute. Recorrimos las playas y nos bañamos una y otra vez agasajados por los colores reinantes. Disfrutamos de amaneceres y atardeceres utópicos bajo el vaivén del velero y la brisa de las Antillas y soportamos el calor bajo refrescantes cervezas y carcajadas llena de aire fresco.
Barbados y sus gentes siempre fueron gentiles, hospitalarias y alegres, lo que hizo de nuestra estadía en esta isla remota, un recuerdo imborrable de cuatro amigos felices en mitad de una mini epopeya...


































And here a bit of Barbados and its beautiful beaches!
A tutaj mala migawka z Barbadosu i jego przepieknych plaz.

miércoles, 8 de marzo de 2017

TAGANGA

Tras nuestra salida de Cartagena, pusimos rumbo a Santa Marta, y desde esta ciudad que vio morir a Bolívar, nos dirigimos al vecino pueblo pesquero de Taganga.
A Taganga, nos fuimos en busca de playas y paisajes. Durante tres días, permanecimos acampados en un rincón tranquilo de este pueblo de pescadores, reconvertido en una pequeña destinación turística, donde la gente busca playas, fiesta y buceo.
Los paisajes de Taganga fueron idílicos, playas tras playas bañadas por el Caribe que chocaban con montañas cubiertas de pequeños árboles y grandes cactus. Era un contraste monstruoso, bello y despiadado, la sequedad del ambiente chocaba con las montañas mientras el mar era testigo impasible de lo que sucedía en superficie.
Hacer "snorkel" se convirtió en el pasatiempo favorito y recorrer la costa en busca de playas solitarias y lejanas en la meta de cada día. Además disfrutamos junto a los nuevos amigos, Martín y Naza, de cervezas al atardecer en la playa, de cocinar a la leña cada noche y de la tranquilidad del lugar donde habíamos acampado.   
Taganga tiene magia, o tú la encuentras a ella o ella te encuentra a ti, no hay otra posibilidad.                                                                                                                                                                                                 































We joined our forces with Naza and Martin and together we visited Taganga, a popular tourist site outside of Santa Marta. The small town is great. Fortunately for us it was not to crowded and we found a cheap camping to stay at. We used our time here on long walks on the dry hills. We probably visited all of the beaches here ;) The lanscapes here are out of this world- it is the weirdest mix of desert and sea. Its all dry, the dusty rocks are only covered by dry bushes and huge cacti and succulents, which makes a beautiful contrast to the incredibly blue waters of the Caribbean. We simply fell in love with this clash of two different worlds, the strong winds and rocky trails.
                                                                    *****
Połączyliśmy siły z Argentyńczykami Naza i Martinem, których poznaliśmy w domu Bleidys. Razem wyruszyliśmy poznawać kolumbijskie wybrzeże. Pierwszy przystanek to Taganga- dość popularne miasteczko turystyczne na obrzeżach Santa Marta. Na szczęście byliśmy tutaj w czasie kiedy wszyscy turyści byli gdzieś indziej- uniknęliśmy więc tłumów i znaleźliśmy tani kamping. 
Taganga zaskoczyła nas krajobrazami. Połączenie pustyni z morzem to coś nowego dla nas. Klimat jest tu suchy, suche są też kamieniste wzgórza. Spacerując po nich naprawdę ma się wrażenie bycia na pustyni. Trawa pokrywająca je jest brązowa, gdzieniegdzie silnemu wiatrowi opierają się rachityczne krzaki, a nad uboga roślinnością królują gigantyczne kaktusy. Jednak do rzeczywistości szybko przywraca nas spojrzenie w dół, gdzie niczym fatamorgana majaczą idealnie lazurowe wody Morza Karaibskiego. Naprawdę dziwne to połączenie, ale piękne- z przyjemnością walczyliśmy więc z upałem wspinając się na wzgórza, między ukrytumi w małych zatoczkach plażami. Nagrodą była zawsze kąpiel w chłodnej wodzie i całkiem ciekawy snorkel.